miércoles, 22 de abril de 2009

Sognando despierta






Abrí los ojos y él estaba allí, como tantas veces lo había soñado. 

Por fin rozaba su piel junto a la mía. 

Su respiración cerca era como un suave alivio de ternura. Sus ojos, aún cerrados, me buscaban entre las sabanas y sus labios esperaban un beso vespertino. No quería alterar esa imagen, ese beso hubiera borrado la magia de tenerlo en mi cama.  Esperé paciente a que su cuerpo decidiera remplazar las imágenes borrosas por otras más concretas, esperé que su piel despertara por la necesidad de tenerme aún más cerca. Recorría cada centímetro de su piel descubierto sin rozarlo y veía como una sonrisa confirmaba que el tacto no era necesario. 

El calor estaba agobiando la pequeña cabaña, nuestros cuerpos desnudos aun no soportaban la ligera sabana blanca. Parecíamos sumidos en una gran burbuja de vapor, apartados de toda realidad, y viviendo un verdadero sueño. 

Mis labios no mantuvieron su distancia, invadieron de puntillas su barbilla y sin poder evitar mordisquearla mi bello durmiente despertó. Su rostro confirmaba la alegría de poder vivir cada loca idea que alguna vez cruzó su cabeza cuando pensaba en mi. Sin decir absolutamente nada devolvía cada mordisco alguna vez pensado. Buscó en mi mirada la confirmación de sus deseos y al encontrarla cerró mis ojos con dos besos. Supe que no debía abrirlos sino quería despertar.  

Bajó lentamente. Besé cada centímetro de piel que rozaban mis labios, el cosquilleo recorrió desde el lóbulo izquierdo, pasó por el ombligo y en algún punto se perdió. El calor invadía aun más la cabaña. Sentía mordiscos, besos, pero es difícil recordar donde y en que orden se dieron. De pronto una venda improvisada cubrió mis ojos y sus brazos me llevaron a colgarme en su cintura. Un beso comprometido nos deslizó hasta las gotas de la ducha que acompañaban nuestros cuerpos. Aferrada a su espalda y sintiendo la pesada venda en los ojos mi cuerpo se estremecía y se sobresaltaba con cada aliento compartido.  

Nuestros cuerpos conversaron, y tras discutir muchos puntos de vista llegaron a tres simples acuerdos: "te deseo, te quiero y te amo".

domingo, 5 de abril de 2009

"Quiero hacertelo muy lento"

No era necesario que dijera mas. Apartir de ese momento era suya por completo. 

Todo fue borroso y confuso. Oi como la ropa caia, como mi piel brincaba, como mi cuello vibraba. Latiamos juntos. El aire tibio de la tarde refrescaba justo cuando estaba a punto de desfallecer. Entre sueños escuchaba un cuerpo cansado y sonrriente. Metida en la psicodelia que significaba tenerlo en mi, susurraba en ingles el delirio en el estaba sumida.

La marea subia y bajaba, y cada vez mas excitada perdi todo sentido de orientación. No puedo describir como se movian nuestros cuerpos, pero encajamos. El placer rebalsó y nuestro aliento asintio el fin. Con besos calmamos cada poro aun sobresaltado y nos quedamos desnudos hasta que el sol se ocultó. 

Un placer tenerte. Un placer ser tuya.

sábado, 4 de abril de 2009

Llego fin de año

El dia de ayer fue algo complicado, despues del avion y de embarcarnos en este loco viaje mi cuerpo debia asimilar su presencia. Una copa de vino, su compañia y un respiro fue el final perfecto para tanta tension acumulada. 

Aun parece un sueño el verlo aqui no es mas que un espejismo. Pienso las frases ya antes tan nombradas en sueños y el me mira como si fuera a romperme. Desliza sus manos apenas rozando mi piel, mis labios. No son necesarias las palabras, hemos dicho tantas veces que nos deseamos que solo estamos esperando que aparezca el momento exacto para mezclarnos. 

Son inebitables las sonrisas, ambos sabemos que estamos cerca. 

Nunca he sentido un beso tan gentil, tan profundo, acompañaba sus dedos deslizando la tira del vestido blanco, el sol caia y mi piel se erizaba. Tome su cuello, y dibuje sus labios con pequeños mordiscos y con una sonrisa traviesa le dije que no se moviera. Me enrrede en sus piernas, volvimos a besarnos y queriendo superponer nuestros cuerpos me dijo que le gustaba demaciado y no queria arruinar nada apresurando las cosas. Despues de tanto tiempo deseandonos el aun queria esperar más. Ardiendo aunque cansada me deslice sobre el y sin escuchar lo que habia dicho antes, le bese el cuello, gentilmente y baje, acariciandolo, rozandolo, dejando que su imaginaciòn vaya mas alla que mis dedos . 

Sonrio cuando entendio que queria jugar. Y empezo nuevamente a descubrir mi cuerpo. Se escuchaba el mar, las gaviotas y sus pequeños besos continuos, unos encima de otros. El tambien bajo y suavemente apartó el vestido de mis piernas para besarlas. Recorrio cada centrimetro de mi cuerpo tan ligeramente que a veces me preguntaba si era él o era el viento el que levantaba mi vestido. Ya lo podia sentir adentro mio aunque el apenas y me habia tocado. 

Se dio cuenta del efecto que habia tenido en mi y me dijo al oido "quiero hacertelo muy lento"...